En el nombre de Twitter

 

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Juan Carlos Lucas es el autor de un blog muy conocido llamado Espíritu Emprendedor; un sitio muy útil dedicado a la difusión de información, ideas y nuevas tendencias en Management 2.0, ideal para Emprendedores que quieren comenzar un proyecto o negocio y se encuentran necesitados de sugerencias importantes a la hora de arrancar. Juan Carlos es además profesor en varias universidades, consultor, periodista, dirige su propia empresa y le gusta hacer yoga.

Me encontré con su sitio hace cerca de un año cuando estaba buscando información sobre cómo diagramar un proyecto web (cosa que estoy por terminar en estas semanas) e inmediatamente se transformó en uno de mis bloggers favoritos; no sólo por el contenido de su web, sino por la manera que tiene de relacionarse con los usuarios de la misma (te contesta siempre, te pasa datos importantes o hasta te manda mails con cosas que te puedan interesar). De hecho hace poco estuve contando cómo había intentado crear una red social para este blog utilizando la plataforma de Ning, plataforma que había conocido a través de Espíritu Emprendedor. Pero bueno, la idea de este post no es hablar de Juan Carlos (que bien merecido se lo tiene) sino de un hecho curioso que me llamó la atención estos últimos dos días y que está relacionado con él y con Twitter.

Para aquellos que aún no lo conocen, el servicio de microblogging Twitter, es una especie de chat on line breve, entre usuarios conectados que sólo permite enviar y recibir mensajes con una extensión de hasta 140 caracteres, igual que un SMS, y es un sistema ideal para enterarse de muchas cosas interesantes. Cuando uno sigue a un usuario en Twitter, puede ver constantemente los mensajes que escribe en tiempo real y contestarle o no. Es una conversación global, donde cada uno elije cuál va a ser su “comunidad”.

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Como Juan Carlos siempre tira data interesante, decidí seguirlo en Twitter. Y fue un mensaje (o tweet, como también se los conoce) de Juan de este miércoles pasado que me llamó la atención: en el mismo, contaba que su tía de 90 años estaba a punto de ser operada. Pero para que el hospital realizase la operación se debía conseguir a varios donantes de sangre ese mismo día. Si no, la operación no se hacía.

Y Juan, ni lerdo ni perezoso, comenzó a enviar otros mensajes pidiendo donantes y aclarando grupo y factor. Es decir, le estaba contando a su comunidad de lectores que necesitaba una mano, y que no había mucho tiempo que perder. Supongo que todos alguna vez hemos escuchado este tipo de pedidos en la radio, por ejemplo. Y nunca terminamos de enterarnos que pasó después, si llegaron los donantes, si el pedido fue hecho a tiempo, etc. Es decir, comunicación unidireccional.

Pero ayer me quedé sorprendido con la repercusión del pedido de Juan en Twitter, ya que menos de un día después, se podían leer los mensajes de agradecimiento a las personas que habían asistido al hospital para donar sangre; personas que también siguen a Juan en Twitter y que respondieron inmediatamente al pedido. No puedo imaginar un mejor ejemplo para explicar de que manera fundamental los nuevos medios de comunicación han cambiado nuestra vida y la manera en que nos comunicamos, y que importante es saber utilizar estas nuevas tecnologías de la información en pos de una mejor calidad de vida. Comunicación Omnidireccional. Sobre todo hoy en día, que abundan los malos ejemplos de una utilización inútil y perjudicial de la web.

La historia termina con un “tuiteo”, como debía ser, ya que enseguida le conté a Juan a través de Twitter que quería escribir algo sobre todo esto en el blog y tuvimos una pequeña charla. Como siempre, me alentó a que le meta para adelante y me dijo que él también había pensado escribir algo, pero que yo lo hiciera primero. Un fenómeno. Como Twitter, como los donantes, y como la gente linda que sabe hacer cosas lindas cuando se sienta frente a un teclado.

 

Nota: Hoy a las 20 hs se hace en Bs As la primera gran reunión tuitera, en plan after hour o algo así, llamada TwittBaires. Aquí tienen el sitio del encuentro.

3 opiniones en “En el nombre de Twitter”

  1. Ya lo había sentido nombrar varias veces, pero como no entendía del todo que era no quería probar… igual, no se si mejor enterarse o quedarme sin saber, ya tengo demasiadas cuentas creadas por ahi, jaja

    Saludos.

  2. Jaja, te entiendo perfectamente Martín, estas cosas a veces pueden ser un peligro!!! pero bueno, es como todo, hay que saber hacerse de horarios y tener un poquito de disciplina. De todas maneras me sigue pareciendo un servicio super recomendable.

    Abrazos!!

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